
Nunca imagíné que en mi vida toparía con una PRÏNCESÄ.
Pero no una princesa real sino una PRÏNCESÄ auténtica. Una de esas personas que te miran con el alma y te acarician con el corazón.
Recuerdo perfectamente el momento y el lugar. Fue en la estación de las Flores al bajar del ABEJAVIÓN.
Ella esperaba paciente,sentada en un banco, con una sonrisa capaz de iluminar el mundo.
Al pasar a su lado, me sonrió. Su mirada desnudó mi alma y el reflejo de sus ojos mi corazón.
En ese momento recordé una frase que me dijeron en cierta ocasión y jamás olvidaré:
"Qué linda espera. Bonito tiempo perdido en el que sólo pienso en ti"
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