DESPEDIDAS

"Parece que nunca
me acostumbraré
a las despedidas.

Con cada hasta pronto
el corazón se me hace añicos,
se me arruga epidermis del alma
y se me dispara la hipersensibilidad.

No encuentro la manera de decir adiós
sin encharcarme,
ni de marcharme
sin convertirme en un manantial
de recuerdos
que todavía están por llegar.

Me duele separarme
porque la distancia
nos roba tiempo.

La vida.

En cada despedida
me vuelvo más humana
y vulnerable.

En lugar de escribir tanto
debería dedicarme a inventar
una fórmula
donde cupieseis todos,
un poema infinito
del que no tener
que marcharme
jamás"

1 comentario:

David dijo...

Es parte de la vida, de esas partes que nos dan la condición humana. Pero de esa tristeza también se saca belleza, como la de tus últimos textos. No siempre el color queda bien, a veces el blanco y negro es mucho más bello y profundo. Aparte tranquila, al ritmo frenético que vas llegarás a inventar la omnipresencia. Besos guapa ;)