
"Te soñé
entre mis nubes,
pedacito de algodón
sereno,
en la melancolía
de las noches
de abril,
en los atardeceres
en los atardeceres
de mil besos.
Te extrañé
en mis labios,
en la ilusión
de mis pupilas,
de mis pupilas,
en mis
-siempre tuyas-
manos.
En el corazón
de mi alma
-perdida-
en el café
junto al lago,
en mis lujurias
a escondidas,
en las caricias
de contrabando.
Pero lo que más
añoré fueron
tus besos
de adrenalina
que se extraviaron
en mis viajes
-a tu luna-
mientras dormía.
Te recordé
cada día,
cada día,
embrujo de letargo,
acantilada en la orilla
de tu eterno
¡volveré a tu lado!.
Y desesperé
a oscuras,
a oscuras,
en la ausencia
de tus trazos,
resquebrajando
mi esencia
para morir
-al despertar-
en tus abrazos"







