
Elena es sin duda una de las personas que más me inspira a la hora de escribir.
Siempre hay algo en nuestras conversaciones que inspira mi creatividad; una palabra, una frase, un comentario lökö...
Con Elena siempre hay algo más. Detrás de esas palabras se encierra un mundo donde los píes se convierten en alas, donde no existe la tinta, ni los bolis para escribir los sentimientos sobre un papel en blanco; sino la sangre y el latir de un corazón que bombea sentimientos lokos con los que redactar una historia donde no existen los sueños rotos.
Hace unos minutos me dejaba entusiasmar por esa gran pasión que la caracteriza, que la envuelve, que le da vida. Esa pasión que no le hace falta demostrar porque sin duda va inmersa en cada cosa que hace, dice, piensa o escribe.
Esa pasión de la que hablo no es otra que el AMOR y ella por suerte, está apasionadamente enamorada.
Hablábamos del AMOR, de lo que conlleva, de lo que supone y de que a veces puede ser un don pero otras, si se convierte en una obsesión, puede llegar incluso a ser una condena.
Parecía asustada al llegar a este punto de la conversación pero pareció volver a sonreír entre líneas cuando mis labios hablaron con el lenguaje de su alma para decirle:
"
El AMOR es obsesivo Elena, por eso, déjalo ser" y no le des más vueltas.
-Que bonita frase Leire, me decía ella.
Y antes de que lo dijera, una nueva entrada estaba escrita en mi libreta.
Besos de melón para mi eterna inspiración